La Produccion Y La Empresa

1. La empresa y la figura del empresario

La empresa tiene como función básica transformar los factores de producción para convertirlos
en bienes y servicios aptos para el consumo o para la inversión.
En las sociedades modernas la producción se organiza en empresas porque la eficiencia
generalmente obliga a producir en gran escala, a reunir un elevado volumen de recursos
externos y a gestionar y supervisar cuidadosamente las actividades diarias.
Las empresas pueden explotar las ventajas de la producción en masa o a gran escala, reunir
los recursos financieros necesarios y organizar y gestionar todas las actividades precisas para
llevar a cabo la producción y distribución de bienes y servicios.

A. El empresario

El empresario tradicional es la persona que aporta el capital y realiza al mismo tiempo las
funciones propias de la dirección. En las empresas pequeñas se encuentran unidas en una
única figura el empresario-administrador, el empresario que asume el riesgo y el empresario
propietario que en muchas ocasiones es el fundador.
A medida que surgen empresas de gran tamaño, se produce una separación entre las
funciones clásicas del empresario. Por un lado, está la figura del inversionista, que asume los
riesgos ligados a la promoción y la innovación mediante la aportación de capital. Por otro,
se consolida el papel del directivo profesional, especializado en la gestión y administración
de empresas. De esta forma, se produce una clara separación entre la propiedad y la gestión
efectiva de la empresa.
En las grandes empresas la función directiva se realiza colegiadamente por un grupo de
directivos. Éstos no tienen un poder ilimitado, ya que sólo mantendrán su posición mientras
sean capaces de satisfacer a los agentes de los que depende la empresa: obteniendo beneficios
suficientes para retribuir al capital, atendiendo a la demanda de los clientes, cumpliendo con
los compromisos con los proveedores y realizando una tarea aceptada por la sociedad.

B. Las decisiones clave de la empresa

Cualquiera que sea el producto o servicio que la empresa tiene que llevar a cabo, el empresario
tiene que tomar diariamente múltiples decisiones sobre su actividad productiva. De todas
ellas las dos más relevantes son qué cantidad producir y cómo producir. En este capítulo
nos centramos en determinar qué cantidad del bien la empresa debe producir para, de esta
forma, tratar de maximizar los beneficios.
Por lo que respecta a cómo se debe producir, es decir, qué métodos son eficientes
técnicamente y se deben seguir en la producción y en qué proporciones se deben emplear
los distintos factores, suponemos que los técnicos y los ingenieros determinan la tecnología
más eficiente y que ésta es la utilizada por el empresario.

2. La producción en el corto plazo

Dada una cantidad fija de factores, la cantidad de producto u output que se puede obtener
depende del estado de la tecnología. Podemos describir la tecnología esto es, el estado
de los conocimientos técnicos de la sociedad, en un momento determinado, por medio del
concepto de función de producción.

Para analizar la producción tomemos como referencia el caso de una empresa que utiliza dos
factores productivos (inputs): el trabajo y el capital, este último concretado en el local y
el equipamiento necesario para fabricar helados, que es el producto u output. El empresario
procurará producir la cantidad máxima de helados, con una cantidad dada de factores
productivos. Esta información es la facilitada por la función de producción.

A. La producción y el corto plazo: factores fijos
y variables

Muchos de los factores que se emplean en la producción son bienes de capital, tales como
maquinaria, edificios, etcétera.
Si quisiéramos aumentar la producción a corto plazo, algunos de los factores que emplea la
empresa (los factores fijos) no podrían incrementarse en el corto plazo y sólo sería posible
aumentar la producción con mayores cantidades de aquellos otros (los factores variables),
como el factor trabajo, cuya adquisición en mayores cantidades sí resulta factible en un breve
periodo de tiempo. Para facilitar el análisis consideremos que a corto plazo tan sólo pueden producirse
variaciones en las cantidades utilizadas de trabajo, permaneciendo constantes los demás
factores productivos, esto es el local y el equipamiento o maquinaria.

B. El producto total y el producto marginal

Tomando como referencia la producción del fabricante de helados antes presentado, el
producto total (PT) es la cantidad de helado que se obtiene para diferentes niveles de
trabajo.
El producto marginal (PML) mide la variación que se produce en la cantidad de helado, esto
es, en el producto total (PT) cuando se utiliza una unidad más del factor variable, esto es, el
trabajo (PML = ΔPT/ ΔL). En el ejemplo recogido en el cuadro 3.A.4 del Anexo 3.2, el producto
marginal del cuarto trabajador es 131 litros de helado (PML=131/1=131). Para facilitar la
exposición en el Anexo 3.2 se recoge, para un ejemplo numérico concreto, la evolución de la
producción de una empresa a corto plazo.
La representación gráfica del producto marginal del trabajo es una curva que muestra la
evolución del producto total obtenido como consecuencia de emplear un trabajador adicional.

C. La ley de los rendimientos decrecientes

El perfil que presenta la curva de producto marginal es inicialmente creciente, alcanza un
máximo y posteriormente decrece (Figura 3.1). La justificación de este comportamiento
descansa en la llamada ley de los rendimientos decrecientes. Esta ley se refiere a la cantidad
de producto adicional que se obtiene cuando se añaden sucesivamente unidades adicionales
iguales de un factor variable a una cantidad fija de uno o varios factores. Según esta ley,
a partir de un cierto nivel de empleo, se obtienen cantidades de producto sucesivamente
menores (en nuestro caso, de helado) al añadir dosis iguales de un factor variable (trabajo)
a una cantidad fija de un factor (por ejemplo, el edificio y el equipo).
Esta ley se puede justificar argumentando que el factor variable (el trabajo) tiene cada vez
menos cantidad de factor fijo (local y equipamiento de la fábrica de helado) con que operar,
por lo que a partir de un determinado momento se van generando incrementos en el producto
total (helado) cada vez menores.

D. El producto o productividad media

La productividad media es la cantidad de producto por unidad de trabajo empleada. En
economía, al producto medio del trabajo (PMeL) se le suele denominar productividad del
trabajo o simplemente productividad, e indica el nivel de producción que obtiene la empresa
por unidad de trabajo empleado. En el ejemplo del cuadro 3.A.4 del Anexo 3.2, la productividad
media cuando trabajan cuatro operadores es 95 (PMel= PT/L = 381/4 = 95,2).
La productividad o producto medio se calcula como el cociente entre el producto total y el
número de trabajadores.
Precisamente la importancia de las empresas para el bienestar general de la sociedad en parte
se debe a su papel en el aumento de la productividad. Así, si comparamos los niveles de vida
actuales con los de hace unos siglos, así como las diferencias entre los distintos países, resulta
que en buena medida éstas se pueden explicar por el comportamiento de la productividad,
esto es, la cantidad de bienes y servicios producidos por un trabajador en una hora. En aquellos
países en los que los trabajadores pueden producir una gran cantidad de bienes y servicios por
hora de trabajo, buena parte de los ciudadanos pueden disfrutar de un nivel de vida elevado.

3. La producción y el largo plazo

Si en el caso que venimos considerando, el helado que la empresa lanza al mercado experimenta
una demanda creciente, ésta deseará expandir la producción. De forma inmediata la empresa
puede hacer que la mano de obra existente trabaje horas extraordinarias, y también puede
incrementar el número de empleados contratados. A largo plazo, y si continúa la presión
de la demanda, los gerentes de la empresa se plantearán la conveniencia de ampliar las
instalaciones e incluso de construir una nueva fábrica.

4. Los costes de producción: El corto y el largo plazo

La producción conlleva la utilización de inputs (factores productivos, materias primas y
productos intermedios), lo que genera un coste. Según cuál sea la retribución de los factores
que se emplean en la producción, así serán los costes a los que se enfrenta el empresario.
En un entorno cada vez más competitivo la reducción de los costes es un elemento clave para
poder fijar el precio a un nivel que permita competir en el mercado. Así, piénsese en el caso
de la fábrica de helado que se viene considerando: la forma de competir con otras de la misma
categoría y con una calidad similar en el servicio es a través del precio. Por ello, el coste es
una variable estratégica para la empresa.

A. Costes contables y costes implícitos

El concepto de coste utilizado en contabilidad se corresponde con el gasto monetario en el
que se incurre por la utilización de los factores productivos. En economía el concepto de coste
relevante es el coste de oportunidad e incluye los costes contables y los costes implícitos o
costes de los factores que no exigen un desembolso en dinero. Cuando la empresa contrata
los recursos en el mercado el coste monetario de éstos coincide con el coste de oportunidad,
pero cuando se obtienen en el seno de la empresa, el coste contable puede ser inferior
al coste de oportunidad, pues el factor productivo en cuestión podría utilizarse en otra
actividad alternativa.

B. Los costes a corto plazo

El corto y el largo plazo se refieren a la perspectiva temporal en que se extienden los planes
de la empresa y guardan relación con la posibilidad de modificar los factores fijos y reducir los
costes de producción.
Las instalaciones donde se ubica la fábrica de helado que venimos considerando y el equipo
necesario (maquinaria, mobiliario, instalaciones, etc.) son factores fijos, pues no pueden
adaptarse con facilidad en un corto plazo de tiempo a las fluctuaciones de la producción y
que además requieren un mantenimiento. Los costes que generan los factores fijos y que no
dependen del volumen de producción se denominan costes fijos (CF).
Los costes que varían con el nivel de producción y están asociados a los factores variables
son los costes variables (CV). Estos costes están asociados a factores variables como la mano
de obra y las materias primas. El coste total (CT) es la suma de los costes fijos y los costes
variables. En el Anexo 3.3 basándose en un ejemplo numérico que se recoge para la empresa
que venimos considerando, la evolución de los distintos tipos de costes.

C. Los costes marginales y los costes medios

A partir del coste total se obtiene el coste marginal (CM). El coste marginal mide la variación
que se produce en el coste total cuando la cantidad producida se incrementa en una unidad.

5. La empresa y la maximización
de los beneficios

La decisión básica que toda empresa debe tomar es la cantidad que producirá. Esta decisión
dependerá del precio al que pueda vender y del coste de producción. En el proceso que toda
empresa sigue para determinar la cantidad de producto que colocará en el mercado se guía
por el deseo de maximizar los beneficios, definidos como la diferencia entre los ingresos
totales y los costes totales:

El beneficio económico es el ingreso total menos el coste total.
Beneficio (B) = Ingresos totales (IT) – Costes totales (CT)

Si no se indica lo contrario, el contenido de esta página se ofrece bajo Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License